Oración por la Unidad 2016: es necesario asumir los caminos de Dios, caminos de justicia y paz

Oración por la Unidad 2016:  es necesario asumir los caminos de Dios, caminos de justicia y paz


Guatemala se sumó a la jornada mundial de oración por la unidad de los cristianos que tradicionalmente se celebra en el hemisferio norte durante el mes de enero, en el marco de las festividades de la confesión de San Pedro y de la conversión de San Pablo, con una liturgia ecuménica concelebrada por 14 líderes religiosos entre obispos, sacerdotes, pastores de las iglesias católica, ortodoxa, anglicana, luterana, menonita, presbiteriana, el pasado  27 de enero de 2016, en Catedral Metropolitana.

Asistentes a la oración por la unidad

Al igual que el año pasado, los representantes de las distintas confesiones de fe enviaron un mensaje de unidad a los transeúntes, iniciando la procesión de entrada fuera de las paredes de la Catedral, desde la fuente de la Plaza de la Constitución en Ciudad de Guatemala, frente al Palacio Nacional de la Cultura, de donde caminaron, llevando símbolos que representan lo que significa ser “destinados a proclamar las grandezas del Señor y la Sal y Luz del mundo” hoy en la sociedad guatemalteca, inspirados en el texto bíblico del capítulo dos de la  Primera Carta de Pedro.

En la liturgia hubo símbolos, cantos y 3 lecturas bíblicas enriquecidas con 3 reflexiones: una lectura del antiguo testamento, basada en Isaías 55, 1-3, con la reflexión de un pastor evangélico, una lectura del nuevo testamento: 1 Pedro 2, 9-10 con la reflexión de un pastor luterano y finalmente la lectura del evangelio con la reflexión de un obispo católico.

“No es poca cosa que un pastor evangélico se encuentre en el púlpito de la Catedral Metropolitana de Guatemala” expresó el pastor Héctor Castañeda de la Iglesia Evangélica San Juan Apóstol y dijo que dicho encuentro de oración representa una oportunidad y posibilidad de unidad en medio de un pueblo que no la conoce.

El pastor luterano José Pilar Alvarez expresó que “es necesario asumir los caminos de Dios, caminos de justicia, de paz y de amor” e instó a “hacer de nosotros el pueblo elegido y seguir con la tarea y con la misión de proclamar las grandezas del Señor trabajando por la unidad, siendo testimonio de ese Dios que nos manda ser sal y luz, testigos de su resurrección, para luchar por la vida y defender la vida”.

Por su parte, monseñor Rodolfo Valenzuela, presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, máximo órgano de la iglesia católica, dijo que “reconocer en el ecumenismo que la raíz de nuestra común dignidad es el bautismo es perfectamente correcto” y agregó que para quienes reconocen esto, seguramente no “cerrarán sus ojos a las diferencias que hay que pulir para un día llegar a la unidad que el Señor quiere, pero no repararán o insistirán sólo en lo que divide”. 

La oración ecuménica por la unidad de los cristianos del 2016 se realizó con el objetivo de motivar a las iglesias del mundo a crecer en comunión entre quienes  buscan la unidad.  En Guatemala, el Concejo Ecuménico Cristiano de Guatemala se inspira en ese deseo y “oramos en unidad para que como iglesias sepamos ser Sal y Luz en el marco de un nuevo gobierno, que asume el poder con enormes desafíos” expresó el pastor Vitalino Similox, secretario de dicha organización e hizo un llamado a poner al servicio del país, la vocación cristiana de ser Sal y Luz para contribuir a rescatar la agenda de los Acuerdos de Paz que, a 20 años de su firma, todavía tiene pendientes temas sustantivos relativos a los derechos y la vida del pueblo guatemalteco, especialmente los pueblos originarios, las mujeres y la juventud.

Durante la oración también se reflexionó cómo las iglesias cristianas  han sido Sal y Luz en la sociedad, en el camino a los 500 años de la Reforma protestante que se conmemorarán el 2017, e instó a conmemorar este hecho histórico de forma ecuménica.

La oración por la unidad de los cristianos, es un gesto visible de unidad entre católicos y evangélicos, que viene realizándose a nivel mundial desde 1968, y en Guatemala desde el año 2001, siendo presidida por líderes religiosos de las iglesias protestantes históricas y de los Obispos de la Conferencia Episcopal de Guatemala.

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